Sueños de África

Desde muy pequeñita, en el colegio, el colaborar en diferentes actividades para ayudar a los demás siempre me llamaba la atención.

Comencé cuidando a los niños de la guarde mientras dormían la siesta y cada vez, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, me animaban a realizar otros servicios con un poquito más de implicación. Acabé el colegio y, mi interés por regalar mi tiempo a los demás, se hacía más intenso, por lo que a través de JMV, comencé por ir de voluntaria a campamentos, pero tenía necesidad de más, y me ofrecieron hacer un campo de trabajo con adultos discapacitados en el Pinar, un centro de Teruel. Cuando llegamos allí, solamente el cómo nos recibieron sin apenas conocernos de nada, me emocionó. Fuimos para navidades y verano durante varios años seguidos. Todos eran únicos y diferentes, nosotros solo preparábamos algunas actividades, pero lo que recibíamos era ...

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