Reflexiones en torno a la política municipal de servicios para jóvenes.

Luis Bernardo Muñoz Fernández
Servicio de Voluntariado y Juventud del Ayuntamiento de Zaragoza.

En la evolución que ha tenido el trabajo municipal de juventud del ayuntamiento de Zaragoza en estos últimos 35 años se pueden destacar, al menos, tres características. Las mencionare por el orden en el que creo se han sucedido en el tiempo y que han ido configurando la semblanza global que hoy tiene este trabajo y, por extensión, su política municipal de juventud. Una semblanza a la que no es ajena las propias biografías de los trabajadores y trabajadoras de este servicio.

EXPERIMIENTACIÓN

Fue la primera característica que definió las primeras políticas de juventud y la de Zaragoza en particular. Experimentar rima con probar, con equivocarse, con rectificar y seguir experimentando nuevas acciones, investigar y explorar nuevos públicos, nuevos espacios. El eje de aquella labor lo constituía la dinamización cultural de programas e iniciativas. Dado el rápido proceso de institucionalización de este tipo de políticas, con la profesionalización y necesaria normalización de equipos de personas y departamentos, el factor “experimentación” fue, seguramente, el que más se tuvo que “sacrificar” en la progresiva normalización de los servicios de Juventud como servicios públicos, y por el abandono del modelo cultualista basado en el ocio y tiempo libre por el modelo integral. Esto significo también para nosotros el paso de animadores a gestores [1].

Pero el trabajo esencial de juventud sigue siendo de dinamización y de mediación con las iniciativas creadoras de los jóvenes en un momento temprano de su ciclo vital. Un trabajo que trata de revelar y de hacer crecer “lo que es todavía frágil”, es decir, los sueños, lo que todavía no es o no se está haciendo por otros y requiere soporte y apoyo para asegurar, al menos, su derecho a existir. Esto precisa siempre de un trabajo de animación y dinamización cultural. Es “la marca de la casa” y se paga un precio por ello: el riesgo de equivocarse.

Los cambios en la condición juvenil actual y su reflejo en los modelos de políticas de juventud para un futuro próximo, vuelven a ser afines al hecho de que este trabajo municipal de juventud siga siendo también un trabajo de dinamización cultural a la hora de promocionar nuevos servicios o proyectos y para compensar y equilibrar las desigualdades sociales entre la gente joven [2].

PLANIFICACIÓN

Tienen que ver con la escasez, con la fragilidad de este tipo de políticas y con el difícil equilibrio entre las necesidades a afrontar y los recursos a disponer . A partir de mediados de los ochenta la política municipal de juventud de Zaragoza, y en otra ciudades, opto por constituirse como una política planificada, es decir, establecer estructuras para el seguimiento, evaluación y participación, La elaboración de cuatro planes jóvenes ha servido a estos objetivos y para avanzar en la naturaleza transversal del trabajo de juventud en ámbitos tan diversos como la cultura, el empleo , la vivienda, la salud, el ocio, …sobre los que se pedían respuestas por la juventud. Estos modelos planificación han sido coherentes con un modelo de política de juventud que se apoyaba en concebir el trabajo de juventud como un trabajo de mediación para favorecer la emancipación de los y las jóvenes [3].

Los cambios que se han producido en el último cuarto de siglo en sus modelos de transición está trasladando el foco de atención hacia la sincronicidad de roles. Es decir, por una parte se seguirán necesitando políticas que favorezcan en los jóvenes su proyecto social de emancipación y, por la otra, también otras acciones que den salida a la necesidad de ejercer su ciudadanía como joven, y pasar de la integración individual y silenciosa a la protesta pública, recuperando su rol de nuevo actor del cambio social. El estallido del 15M hizo visible, entre otras, estas demandas. Como recoge el artículo de Laura Iglesia y Guillermo Múgica sobre el 15M en Zaragoza, y sin entrar en analizar la génesis, continuidad y carácter de aquel movimiento, sí se puede afirmar que se hizo público y colectivo el derecho a mostrase indignado o descontento, o las dos cosas [4].

Una de las características de la política de juventud en un futuro próximo será la de reequilibrar su finalidad emancipatoria con la de poner en valor entre la gente joven procesos de empoderamiento, rescatando su papel de actor local en la participación y en la toma de decisiones políticas que le conciernan [5].

REGULARIDAD

Tiene que ver con el proceso de institucionalización, con la normalización, la consistencia, la planificación…; pero también con saber cuidar de aquello que se crea y creer en aquello que se hace. La evolución que ha tenido este trabajo de juventud municipal en Zaragoza y su política durante este largo periodo se se ha caracterizado por su progresiva definición como una política municipal de servicios públicos, en cuanto a la regularidad de sus actividades, utilidad y garantía de las mismas. Este factor de regularidad al que no ha sido ajeno su carácter planificado, explica, en el tiempo, la consistencia de sus recursos y de sus resultados [6].

Aquí la propuesta de futuro pasaría por seguir manteniendo los servicios de juventud que se han creando, que son útiles y que forman parte de una política de ciudad. Las políticas de juventud, junto a otras políticas sectoriales, las podemos entender hoy como una voluntad de extender nuevos derechos y obligaciones de ciudadanía a los jóvenes en aspectos que afectan a su vida cotidiana, por lo que deberían de formar parte ya de los derechos ciudadanos y ser objeto de un pacto de estado para su gestión y mantenimiento en los diferentes niveles institucionales [7]. Las entidades locales son claves para este fin siempre que se superen estrechas visiones economistas y competenciales que tratan de ver a los servicios de juventud municipal, después de 35 años, como una “competencia impropia”.

[1]Este cambio en el discurso de juventud  no se acabó de cerrar en la práctica. Se prolongó en el tiempo y, a nivel nacional, coexistieron, como en el Ayuntamiento de Zaragoza, los dos modelos, dando lugar a posteriores debates entre políticas dirigidas hacia  la transición-emancipación o dirigidas a la afirmación del hecho joven. ( ver Muñoz, LB “políticas integrales de juventud, versus afirmativas para un debate” Revista de Estudios de Juventud. Injuve 2002). Un acercamiento de compromiso a estas dos visiones lo ofrece el término de “políticas de juventud equilibradas”, acuñado por Domingo Comas. ( Comas,D. “Las políticas públicas de juventud” Revista de Estudios de Juventud. Injuve 2011)

[2]La extensión de la precarización económica y del tiempo de  ocio hace necesario seguir dinamizando “simétricamente” la información y el uso sobre nuevos  proyectos  o equipamientos en el tiempo libre de los jóvenes; por otra parte, su mayor formación y preparación esta generando nuevas formas de recrear la realidad y nuevas demandas de ocio creativas, innovadoras y lúdicas, que precisan de esta labor de escucha y de dinamización.

[3]A pesar de que sobre los ámbitos más sustanciales de empleo, vivienda, salud, etc las competencias muncipalesmunicipales son periféricas y paliativas.

[4]El movimiento 15-M, Reflexiones sobre vivencias personales” de Laura Iglesia Barón y Guillermo Música Calvo. Editorial Área. Colección Iscual nº10

[5]Finalidad a la que apuntan algunas conclusiones como la de la Conferencia de juventud de Riga celebrada del 23 al 26 de marzo de 2015  y que curiosamente coinciden con la visión que se tenía hace  casi 40 años de las primeras políticas de juventud en Europa. Tal y como describía Rene Bendit refiriéndose para las de la República Federal alemana en 1977  “ mediante una política de juventud se trataría de ir generando las condiciones en las cuales los jóvenes puedan realizarse como tales y al mismo tiempo participar en la configuración de la sociedad en su conjunto.”  Rene Bendit,”República Federal Alemana: ganar credibilidad”.Revista estudios de Juventud nº 13.marzo 1984

[6]Esta regularidad explicaría las 2.800 horas de servicio anuales, los 45 equipamientos estables  del servicio de juventud   y el mantenimiento del empleo  de 412  trabajadores indirectos en los distintos programas y proyectos.

[7]Para una completa comprensión de la linea de investigación abierta que considera a la Juventud como una etapa del curso vital especialmente relevante para la “construcción de la ciudadanía”, ver trabajos de Jorge Benedicto y Mari Luz Moran ( Benedicto y Morán, 2003-2011)

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