Nos vamos con María a la Seo

María Gómez, ex Delegada de Pastoral Juvenil, nos cuenta su visión sobre el asociacionismo, la participación y como la Iglesia se acerca a los jóvenes.

foto maria gomez

¿Cúal es tu visión del CJZ?
Es un foro importante y necesario donde las entidades juveniles pueden reunirse para hablar de dificultades, motivaciones y temas comunes. Estos últimos días viene demostrándose, con todo el conflicto a raíz del recorte de los presupuestos, la necesidad de este consejo, que ha permitido el encuentro de unas 95 entidades para luchar por una causa común: una Zaragoza más social, rica en tejido asociativo.
Vivimos un momento de mucha convergencia. Aparecen ahora una serie de estructuras que favorecen una forma de trabajo “en red” (inter-asociativa), ejemplo de ello son a mi parecer el CJZ o la misma Coordinadora de P. Juvenil. Ambas intentan “tejer” poco a poco relaciones, aprendizajes, para ir avanzando “nudo a nudo” hasta constituir un espacio común y abierto, aprovechando las diversidades de todos los componentes de la red. Esto es bastante complicado y creo que avanzamos despacito “pero con buena letra”, descubriendo los puntos de convergencia (en nuestro caso los jóvenes), teniendo una comunicación fluida, y buscando metas y fines comunes.

¿Cómo valoras actualmente la participación de los jóvenes en la sociedad?
Mentiría si digo que la implicación de los jóvenes es cada vez mayor en la sociedad. Si es cierto que somos menos en número, que andamos dispersos y que cunde cierto individualismo, pero los jóvenes que participan lo hacen de una manera más consciente, comprometida y activa, y a veces esto se valora más que la cantidad de gente que se involucre.
Junto a esta realidad está el temido peligro de “quemarse”, al ser menos el trabajo se multiplica y muchos son los que abandonan cansados y en cierto modo desilusionados. Por eso es tan importante la existencia de entidades aglutinadoras que se dediquen a coordinar ese “trabajo en red” del que antes hablaba, ya que es la mejor manera de ponernos unos al servicio de otros, no duplicar y facilitar el diálogo y el intercambio de ideas, recursos, materiales, etc.

¿Y dentro de la Iglesia?
¡El más difícil todavía! Si la participación de los jóvenes cada vez es menor en otros contextos (sindicatos, asociaciones culturales, colectivos sociales, clubs de tiempo libre, etc.) en la Iglesia pasa lo mismo. A esta circunstancia de la época que nos toca vivir, añade el distanciamiento que a veces se produce entre la Iglesia y los jóvenes, por todas las referencias externas (los medios de comunicación a menudo presentan una imagen ridiculizada de la Iglesia y cuando no, se dedican a contar sólo lo malo o lo morboso) y por encontrarnos en ocasiones ante discursos que nos pueden resultar anticuados, que no entendemos o que parecen reprimendas y censuras. Creo, de todas formas, que aún hay cauces de entendimiento posibles, y que los jóvenes cristianos debemos hacer un esfuerzo por acercarnos a la Iglesia, por cambiar lo que no nos gusta siempre desde el diálogo, el amor y el respeto.

¿Qué estrategias estáis realizando para motivar a los jóvenes a que participen en vuestras actividades-encuentros?
La principal estrategia es la del protagonismo de los jóvenes, sólo cuando nos sentimos co-responsables, cuando tenemos un papel activo e importante en las actividades, y éstas responden a una necesidad concreta, generalmente la respuesta es buena y nos implicamos más.
Lo que pretendemos desde la Pastoral Juvenil es favorecer el encuentro del joven con Dios desde propuestas cada vez más diversas, porque cada joven es distinto y este encuentro puede darse de muchas maneras. En esta misma línea está la llamada “Pastoral Misionera”, la que sale del ambiente eclesial y se expresa a través de nuevos lenguajes y nuevos espacios para llegar a más gente, incluso la que tiene prejuicios o no ha oído hablar de Jesús de Nazaret. Vivimos a menudo de intuiciones, por eso el nuevo Plan de P. Juvenil de Zaragoza “Despiertos para soñar contigo” se centra en crear un nuevo estilo de estar y trabajar con y para los jóvenes, desde la cercanía y el acompañamiento, desde la celebración y la profundización de la fe, desde el compromiso con los más olvidados, desde el tú a tú, etc., en definitiva como hacía Jesús de Nazaret.

¿Cómo crees que está respondiendo la Iglesia a la demanda y necesidades de los jóvenes?
La Iglesia nos propone un modo de vida distinto basado en el ejemplo de Jesús de Nazaret, que implica dar sin esperar recibir, ser bueno aunque eso sea ser un poco tonto para la sociedad, denunciar las injusticias y luchar por un mundo mejor, y amar incluso a nuestros enemigos, ¡casi nada!
Este mensaje lleva dándose 2000 años, sólo que hay que irlo adaptando al momento presente. Creo que la Iglesia realmente quiere ir con los tiempos y ser una respuesta auténtica de vida para los jóvenes, pero como toda institución que soporta una gran estructura, va irremediablemente lenta. Esta lentitud contrasta con la pasión de los jóvenes, que exigimos las cosas en el instante que las soñamos, y que cambiamos con mucha rapidez. Esto requiere como ya he dicho antes, un esfuerzo de las dos partes en apostar por un diálogo fraterno.

¿Qué les dirías a los jóvenes para que conozcan y se acerquen a movimientos eclesiales?
Las personas necesitamos de los demás, y cuando somos jóvenes más, ya que la necesidad de un grupo es muy real. Sólo hay que echar un vistazo a tu alrededor para ver que quien más o quien menos está agrupado con gente que viste parecido, que escucha el mismo tipo de música, etc. Y lo que aportan los movimientos eclesiales es una búsqueda de la felicidad, de la “realización” de la persona, de acuerdo con el mensaje de Jesús, basado en la fraternidad, en el Amor a toda la humanidad, incluso a los que te odian. En todos estos movimientos puede verse ese componente ideal de lucha por un mundo más justo y solidario, no se mueven por intereses económicos o de prestigio, y siempre están abiertos a todos. La experiencia de todos los que han pasado por alguno de estos movimientos es en general muy buena, así que ánimo, ¿por qué no probarlo? La puerta está abierta…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *