Libres en el tiempo

Vivimos en una sociedad en la que creemos que somos libres, e incluso lo defendemos como un bien supremo de nuestra democracia, pero nuestra libertad siempre esta supeditada a algo: a la libertad del otro, a las leyes, a la presión social, a los mecanismos de control, a las instituciones, a los mercados… todo un entramado que hace que no podamos decidir por nosotros mismos y que vayamos recorriendo paso a paso el camino que nos tienen preparado y nos marcan otros. Pocos son los jóvenes que deciden salirse de ese camino y explorar uno nuevo por su cuenta. Y estos pocos enseguida son estigmatizados por el resto, en definitiva esta es la sociedad que hemos construido y que con nuestras acciones diarias mantenemos, alimentamos y apoyamos.

Si hablamos del reparto del tiempo, tampoco podemos elegir que es lo que queremos hacer con nuestro espacio y momento vital. Ya que parte de ese tiempo lo tenemos que dedicar a las obligaciones: trabajo, estudios, cursillos, etc… otra parte a las necesidades biológicas que todos tenemos: comer, beber, dormir,… además lo tenemos que compaginar con todas las obligaciones de vivir en sociedad: tiempo para la familia, tiempo para la pareja, tiempo para las amistades, tiempo para… tras todo esto lo que nos queda es el Tiempo Libre. Son todos esos momentos en los que somos más libres para poder decidir que queremos hacer. Y en ese tiempo es en el que tenemos que conjugar las actividades de ocio, con las de ociosidad, con las de asociacionismo, con las de militancia, con las de voluntariado… al final la única forma de poder llevar una vida comprometida sin volverse loco es compaginándolas, y haciendo varias cosas en un mismo momento: ir al cine con los compañeros, quedar a tomar algo con la pareja o involucrarse, participar y asociarse con los amigos.

Actividad Villalina de asociación tiempo libre Juvelino
Actividad Villalina

Y de allí parte la Educación en el Tiempo Libre, el objetivo final es desde la metodología del juego, poder contribuir al desarrollo integral de todas las personas, ya sean niños, jóvenes o ancianos. Es importante ser conscientes de que estamos utilizando un tiempo valioso, por ello todas las acciones deben de responder a una acción planificada, que persiga unos objetivos educativos y con una metodologías previa, no se debe improvisar sobre la marcha. Como decía Dumazedier, cualquier actividad debe de cumplir la regla de las tres “d”: que sirva para divertirse, desarrollarse y descansar. Este es el potencial de las entidades juveniles que trabajamos en la Educación en el Tiempo Libre y creemos que hoy más que nunca somos un electo fundamental de la sociedad.

 

Es necesario que todos juntos pongamos en valor la Educación en el Tiempo Libre, debemos de ser los jóvenes y las entidades juveniles los primeros que seamos coherentes con nuestros modelos educativos, ya que no vale solo con decir las cosas, hay que integrarlas en la vida diaria, solo así aseguraremos una verdadera transformación de nuestro entorno. Somos plenamente conscientes de que en definitava son los poderes públicos los que deben de apoyar, no solo económicamente, a los jóvenes para poder continuar esta labor, que cubre las carencias socioeducativas de la educación formal, más centrada en la transmisión de conocimientos académicos, que en la formación de personas integras.

Actualmente se están dando cambios muy importantes en el ámbito de la Educación en el Tiempo Libre, tras la aprobación de las cualificaciones profesionales. En el caso concreto de Aragón además aún no hemos revisado el decreto de acampadas, que data del año 1997. Estamos convencidos de que desde entonces los jóvenes y la sociedad hemos cambiado, y que por ello quizás sea el momento de revisarlo. Otro caballo de batalla pendiente, es saber que pasará con las Escuelas de Tiempo Libre y con todos los monitores voluntarios que ya tenemos el título de monitor/director de actividades en el tiempo libre y como nos afectarán estas nuevas cualificaciones a la hora de desarrollar en el día a día nuestra labor voluntaria..

Con un futuro incierto y con todo esto sobre la mesa, es el momento de dar un puñetazo y comenzar a reivindicar, los jóvenes no somos el futuro, somos el presente. Aunque cada vez nos lo pongan más difícil.

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