Las cajas de ahorro aragonesas

Es preciso impulsar un nuevo modelo de cajas de ahorro más social y ético

El comportamiento ético brilla por su ausencia en las entidades bancarias que operan en Aragón, territorio en el que las cajas de ahorros continúan comportándose como auténticos bancos.

En los últimos tiempos, debido entre otras cuestiones a la profunda crisis y a las malas prácticas de las entidades financieras, está cobrando importancia la ‘Banca ética’. Acuciados por los especulativos negocios de las entidades financieras y por su comportamiento abusivo hacia los consumidores, la ciudadanía comienza a reclamar un giro en el negocio bancario tradicional. Quiere ser dueña de su dinero, saber qué hace con él su entidad financiera y asegurarse de que éste no va a parar a fines ilícitos. Además, los consumidores exigen un cambio en la forma de actuar de la Banca, que está comercializando masivamente productos tóxicos y cláusulas abusivas en sus contratos. Por el momento la ‘Banca Ética’ tiene poca repercusión pero su labor es necesaria. Es preciso que las entidades financieras tengan un comportamiento ético y, especialmente, que respeten los derechos de los ciudadanos.

adicaeLa Banca ética nace en Estados Unidos a mediados de la década de los 70 a causa del tráfico de armas –un ejemplo claro fue la guerra de Vietnam- y diversos escándalos financieros. Su objetivo primigenio es poner en práctica la idea de un banco colaborador como punto de encuentro entre los ahorradores que comparten la exigencia de una más que consciente y responsable gestión de su dinero y la iniciativa socio-económica que se inspira en los principios de un modelo de desarrollo humano y social sostenible.

En España puede decirse que esta labor, en general, venía siendo realizada por las cajas de ahorros desde su nacimiento en 1834. Tenían como principal misión fomentar el ahorro de las clases populares y evitar que los ahorros de los ciudadanos cayesen en manos de los especuladores. Desde entonces su bancarización –se han convertido en negocios con un clamoroso ánimo lucrativo- ha pervertido cualquier pequeño atisbo de crear unas entidades mínimamente sociales.

Durante los últimos años, las cajas de ahorro han funcionado como la peor versión de los bancos tradicionales, amparadas por una ‘obra social’ y un régimen de funcionamiento tenido por democrático pero totalmente manipulado. Así, las cajas han crecido sin una personalidad financiera propia que las distinguiese de los bancos, entrando en el juego de la especulación. Ahora están pagando las consecuencias y, desgraciadamente, nos las están haciendo pagar a los consumidores. Reestructurar las cajas puede terminar con la reorganización del mapa de cajas de ahorros. Es necesario que las cajas que sobrevivan a esta purga den un giro completo a su actuación en todos los ámbitos y comiencen a respetar a sus clientes, eliminando cláusulas y comisiones abusivas, poniendo fin a los embargos,…

adicaeLos préstamos sin condiciones a promotores y todo tipo de tinglados empresariales, y la concesión de préstamos y créditos abusivos a familias han sido el negocio que ha sustentado el crecimiento de las cajas de ahorros, hasta representar más del 50% de los activos de nuestro sistema financiero. De las más de 40.000 oficinas de entidades de crédito (instaladas sin responsabilidad y con el dinero de las capas populares), casi 25.000 pertenecen a las cajas de ahorros. Sin embargo, este desarrollo se ha concentrado en aquellas regiones donde floreció el ‘boom’ inmobiliario. Teniendo en cuenta su naturaleza, ADICAE considera que es un contrasentido que las cajas de ahorro hayan sido las campeonas en financiar este irresponsable negocio que tanto perjuicio está causando a nuestra economía y, mientras tanto, el sector industrial o determinadas zonas del territorio se desertizan económicamente.

Reconvertir las cajas en instituciones más sociales

El proceso de ‘bancarización’ de las cajas de ahorros de los últimos años, que las ha llevado a representar más del 50% del sistema financiero, ha homologado la operativa de bancos y cajas, oscureciendo el “rostro social” de éstas. Hay que aprovechar la crisis para reconvertir estas entidades en las “cajas de todos”, que acompañan a lo largo de su vida a las familias, sus clientes más fieles y numerosos, en todas sus necesidades cotidianas. Las cajas de ahorros tendrían que propiciar una cultura efectiva del ahorro, tan necesaria, por otro lado, en la economía de nuestro país y de la que se ha olvidado durante estos últimos años, endeudando a los consumidores. Este aspecto podría resumirse en ofrecer a cada cliente sólo los productos que realmente necesita y a los que, económicamente, puede acceder.

En líneas generales las cajas de ahorros deben apostar por acercar su obra social a la ciudadanía, democratizarse y mejorar la atención al usuario. Es inconcebible que, por un lado, gasten varios millones de euros al año en organizar exposiciones, galerías de arte o producciones audiovisuales… y, por otro lado, embarguen a decenas de miles de familias. Además la falta de transparencia de sus órganos de gobierno, excesivamente politizados y copados siempre por el mismo grupo de altos ejecutivos, no permiten una regeneración democrática de sus cúpulas de poder.

Hay que mejorar la atención al usuario

La innovación de productos y servicios debe pensar siempre en el beneficio de los consumidores y no, como se ha venido haciendo hasta ahora, al servicios exclusivo de su cuenta de resultados sin importar la forma de venta o la inclusión de cláusulas perjudiciales en los contratos. Es necesario que se identifiquen plenamente con su clientela, poniendo toda su estructura y sus medios de innovación al servicio del cliente. La renovación y optimización de los servicios de atención al cliente y el Defensor del Cliente –que, en la mayoría de las ocasiones, actúan como meros defensores de las entidades bancarias-, en conjunción y colaboración estrecha con las asociaciones de consumidores y usuarios, es una exigencia de futuro y un verdadero sello de distinción de los bancos.

La sociedad aragonesa, vigilante

Las prácticas abusivas de todo tipo que han sufrido los usuarios aragoneses –la CAI y Multicaja están denunciadas por ADICAE en la macrodemanda colectiva por cláusulas suelo e Ibercaja por comercializar swaps-, el acceso limitado al crédito que está ahogando nuestra economía y desarrollo territorial, el papel de la obra social en la corrección de los desequilibrios sociales o la reforma de los procesos electorales de las cajas, son objetivos básicos a impulsar con los que nace este colectivo de asociaciones aragonesas que irá ampliándose en los próximos días, en los que también se cerrará el calendario de actuaciones que llevará a cabo este colectivo, que nace con una clara visión de continuidad.

Toda esta situación ha llevado a varias entidades sociales a crear un colectivo de vigilancia de las cajas de ahorros aragonesas. Exigiendo un trato más justo a los clientes de las cajas de ahorros, una mayor democratización y participación social en los órganos de gestión y la forma de actuar de las cajas de nuestra Comunidad. Así es como se presentó esta primavera un nuevo colectivo social formado por diversas organizaciones ciudadanas preocupadas especialmente por la bancarización de las cajas de ahorros en Aragón. Un colectivo de organizaciones sociales compuesto inicialmente por AICAR-ADICAE, la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales, la Confederación de Asociaciones Vecinales de Aragón, la Asociación de Vecinos de Las Delicias, la Asociación de Vecinos de San José la Asociación de Madres Solas Familias Monomarentales (AMASOL), Cáritas, CC.OO-Aragón, la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), OSTA y UGT-Aragón, pero que está abierto a la incorporación de nuevas organizaciones.

Los aragoneses no podemos conformarnos con un futuro modelo de cajas de ahorros en el que se repitan los errores anteriores y se soslayen las necesidades reales de los clientes y ciudadanos: otra forma de hacer las cosas en las actuales cajas de ahorros sí es posible. Los cambios y reformas deben serlo también para toda la sociedad.

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