El Consejo visita el CSL San José

claseEl 13 de enero de este año, por la mañana que es cuando los chavales están en clase, nos acercamos a conocer el Centro Sociolaboral del Barrio de San José, que está gestionado por la Fundación Adunare. Al llegar nos recibió Mari Carmen, la coordinadora del centro. Después de enseñarnos el sociolaboral, nos invitó a sentamos en una de las aulas y fue avisando para que se unieran a la charla, a la orientadora y a dos de los alumnos que estaban aprendiendo fontanería en un curso del INAEM.

¿Cómo definiríais lo que es un CSL?, en el sistema educativo… ,¿dónde os situáis?

Buscando en la web de Zaragoza Dinámica los definen como “un Servicio Público para la cualificación profesional y la inserción sociolaboral de jóvenes con dificultades o en proceso de exclusión”.

Al responder a esta pregunta bromean “somos un problema en cierto sentido” porque “somos un recurso pedido y solicitado por los centros, pero al que no se le destinan las partidas presupuestarias necesarias para la labor que se hace”. Dicen que “hay una doble moral respecto a su trabajo”. Destacan que “cada vez mas se hace un trabajo de filtro en el propio instituto antes de mandar a los chavales al CSL, pero todavía falta una protocolización del proceso para que en todos los sitios se actúen con los mismos criterios.”

Nos comentan que “aunque el chaval está matriculado en el instituto de origen y depende del Departamento de Educación, al final la financiación del CSL es del Ayuntamiento”. Se quejan de que no está bien reglada la formación que obtienen los chicos, “aunque les damos un certificado de profesionalidad de nivel 1, para poder pasar a estudiar el de nivel 2 (grado medio), tienen que hacer un examen de ingreso, por lo que sienten que este título casi no les sirve y su vuelta al sistema reglado es difícil, por lo que no se le presenta a los chicos ninguna motivación para intentarlo”, proponen algunas medidas “que el examen de acceso fuera mas fácil o se les convalidara algo, para demostrarles el valor del certificado conseguido”.

¿Qué es lo que os hizo plantearos la posibilidad de acceder a un CSL como salida profesional?

Los dos alumnos nos comentan que les motivó “querer hacer algo práctico para poder trabajar cuanto antes” y que como “no les gustaba estudiar, se decantaron por el CSL porque era más práctico y había posibilidades de aprender un oficio”

Además de las materias referentes a vuestro oficio, ¿qué otras cosas os intentan enseñar?

Los alumnos comentan “sobre todo lo referente al mundo laboral: cómo es un contrato, qué cosas tengo que entender de uno cuando voy a firmarlo… en general todo lo relacionado con lo que es la realidad del mundo laboral”. Bromean con la necesidad de saber matemáticas para poder calcular las medidas de los tubos y saber por donde cortar.

Las educadoras apostillan que “es necesario trabajar mucho con ellos los hábitos de comportamiento de forma que cuando se incorporen al mercado laboral tengan ya adquiridos esos hábitos positivos que son necesarios para enfrentarse al trabajo: asistir todos los días, ser puntuales, etc…” además les proporcionan la información de todo tipo de recursos para jóvenes con el objetivo de darles herramientas para que ellos luego puedan decidir si los usan o no. Están convencidos de que el ocio es un elemento que ayuda al desarrollo de la personalidad del joven.

Si pudierais volver atrás, ¿Cambiaríais algo de vuestro paso por el sistema educativo formal?

Nos comenta que “no cambiaría nada, seguiría haciendo esto, pues no le gustó lo de estudiar”. Desde otro punto de vista nos dicen que “aunque volvería a hacer algo práctico y posiblemente esto, a lo mejor hubiera puesto más de su parte para logar sacarse algún titulo de enseñanza reglada y así acceder mas fácilmente al mercado laboral”.

Vosotros como jóvenes que estáis en proceso de formación para acceder al mercado laboral: ¿cómo veis vuestro futuro?

Los dos lo resumen así: “hay mucho paro, se paga poco y las condiciones son muy malas.” Nos cuentan las experiencias que han tenido en el mundo laboral: “trabajé con contrato durante 6 meses en una empresa familiar, en la que se me pagaba poco, las condiciones laborales eran precarias y además se me exigía una forma de vestir y peinarse que la consideraba injusta, pues no tenía que ver con la realización de su trabajo, sino para dar una imagen determinada, además de que se preocupaban poco por enseñarme el oficio.” Otro cuenta que en su caso “aunque las condiciones económicas eran malas, el ambiente de trabajo con los compañeros y jefes era bueno, y que le despidieron porque se acabó el trabajo. El último en venir es al primero que se echa”.

Creéis que todos los jóvenes tenemos las mismas oportunidades para acceder al mercado laboral, ¿quién lo tiene mas fácil y quién más difícil?

Nos comentan que todos los jóvenes lo tenemos igual pero que “el problema es que ahora lo que se valora es la experiencia y nadie te da la oportunidad de adquirir esa experiencia tan necesaria para trabajar”. Proponen como solución “dar mas ayudas a los jóvenes, más prácticas y sobre todo que se subvencione y se ayude a las empresas que realmente dan trabajo a los jóvenes”.

¿Os sentís igual de valorados por la sociedad, que los jóvenes que deciden hacer una FP o una carrera universitaria?

Nos dan su punto de vista: “cuando se está parado se valora más al universitario y al que estudia, porque parece que no ha perdido el tiempo”, pero: “cuando se trabaja sí que se sienten igual de valorados” que otros jóvenes universitarios y de formación profesional, opinan que “es el trabajo lo que se valora de las personas”.

¿Cuál es ahora mismo la mayor dificultad?

Las trabajadoras de Adunare, nos contestan que ven “muchas diferencias que vienen condicionadas por la edad. Los más jóvenes todavía lo ven como ir a la escuela, como una continuación de su centro educativo, un sitio al que hay que ir sí o sí. Los más mayores ya quieren trabajar, y eso les agobia en la medida en que lo tienen difícil por la falta de experiencia que les piden en todos los sitios”.

Además se han encontrado que con “la crisis es difícil hasta encontrar empresas para mandar alumnos ha realizar prácticas, además muy pocas se convierten en un posterior contrato de trabajo”. Hablamos también de la dificultad extra que tienen los chavales inmigrantes, las mujeres, los jóvenes gitanos y los discapacitados.

Y para terminar, ¿qué reivindicación os gustaría que trasladásemos al Ayuntamiento de Zaragoza?

Los jóvenes nos comentan que “trabajo, o al menos posibilidad de trabajar”. Además piden que “los funcionarios no los traten como a un número o una cifra sino como a personas y se preocupen de ayudarles y darles una oportunidad”. Las trabajadoras del CSL nos comentan que más que pedir cosas al Ayuntamiento, quieren pedir a la sociedad en general “que den más oportunidades a estos jóvenes, que se hagan realmente políticas de juventud, sin olvidar por supuesto que los jóvenes tienen que poner de su parte”. Concluimos con la frase “en tiempo de crisis, la prioridad debe de estar en los que tienen mayores necesidades”.

Nos despedimos, y les agradecemos el rato que han compartido con nosotros, su sinceridad, su espontaneidad… nos invitan a volver cuando queramos. Nos vamos con la sensación de que falta un reconocimiento oficial por parte del sistema educativo de este itinerario formativo que da una posibilidad a los chavales en riesgo de exclusión para poder acceder al mercado laboral y quizás como mínimo se debería de apoyar con más recursos económicos desde el Gobierno de Aragón.

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