El Consejo opina: jóvenes y educación

La educación es la base sobre la que se asienta cualquier sociedad, después de la familia es el elemento de socialización más importante, y es donde se forma la personalidad de los niños y adolescentes que un día llegaran a ser los jóvenes del mañana. Constantemente, en los medios de comunicación oímos hablar de la reforma educativa, y vemos como todos los presidentes que han gobernado este país desde el inicio de la democracia han realizado una reforma del sistema educativo, con mayor o menor acierto. Cada generación hemos experimentado como mínimo una reforma o dos del sistema educativo.

El gran reto del sistema educativo, es educar para la participación. Desde pequeños nos enseñan que participar no sirve para nada y poco a poco y de forma casi subliminal nos mandan ese mensaje que de alguna forma va calando en el fondo de nuestra forma de ser, de pensar y de actuar. Los delegados de clase y el consejo escolar, lejos de ser una primera experiencia de participación y de toma de decisiones haciéndonos responsables de las consecuencias, para los alumnos, se convierte en un teatrillo en el que poco pueden decir, ya que están en minoría ponderada con respecto al resto de sectores. Incluso los propios chavales rechazan la figura del delegado, porque es al que le toca hacer de nexo entre el tutor y la clase, y por lo general los profesores suelen elegir a los alumnos que les causan menos problemas para asumir este rol. Todo esto queda más patente en la Universidad. Así se nos lanza el primer mensaje negativo sobre la participación, por suerte muchos de nosotros pasamos por otras experiencias asociativas que son más intensas y logran cambiar nuestra visión sobre la participación en la sociedad.

De momento en ninguna de las reformas educativas realizadas hasta la fecha se ha tenido en cuenta a los niños y jóvenes, que día a día ocupan las aulas, que pasan a convertirse en lo que podíamos denominar como “población cautiva”. Se suple esta ignorancia de la realidad con miles de informes que se piden a profesores y responsables políticos. Nadie pregunta a los chavales que día a día van a clase, como quieren que sea su colegio, su instituido o su universidad. Así se consigue que los jóvenes nunca sintamos ese espacio como nuestro, sino como un lugar temporal en el que se tienen la obligación impuesta por tus padres o tutores de estar, al no sentirlo como propio y no estar por decisión propia, surge el fracaso escolar, que no es otra cosa que una forma de los adolescentes de quejarse y revelarse frente a esta situación en la que hay de fondo un sentimiento de frustración, lo malo es que en la mayoría de los casos este fracaso les cuesta su futuro.

Como jóvenes, necesitamos un nuevo modelo educativo, más estable en el tiempo, que se ponga en marcha desde lo público y que tenga en cuenta las nuevas realidades de las personas que vivimos en un determinado lugar. Es necesario que además de en las materias curriculares, haga un especial hincapié en los valores que todos los seres humanos compartimos y que conforman las bases culturales y de convivencia de nuestra sociedad. Los colegios, los institutos y la universidad deben de ser una verdadera escuela de ciudadanía activa y ser correa de transmisión de la sociedad civil.

La escuela debería de ser además del lugar donde se aprende lenguaje, matemáticas, física, ética, química, ciencias naturales, historia y tantas otras cosas… debería de ser el lugar donde se aprende a vivir en sociedad y a participar, para con ello, poder incidir en nuestro entorno más inmediato y cambiarlo. Además el propio sistema educativo debería de dar herramientas a los profesores para que puedan ser correa de transmisión de la sociedad civil con los jóvenes, para que estos pudieran conocer la realidad de nuestro mundo y las posibilidades que existen para comprometerse, juntarse y en definitiva: asociarse. No podemos hablar de una verdadera democracia, si los cuídanos no tenemos la oportunidad de poder participar en la vida, social y política de nuestra ciudad, nuestra comunidad y en definitiva de nuestro país.

 

 Asociación ICIJA opina:

Asociación ICIJA

En primer lugar queremos dejar claro que ICIJA trabaja con alumnos preuniversitarios, por lo que es complicado tener una idea real de la juventud en el ámbito universitario.

Muchos de estos jóvenes que comienzan a adentrarse en el mundo de la investigación lo hacen durante la ESO y Bachillerato, y continúan durante su etapa universitaria, ya que en muchas ocasiones estos estudios no recogen en su plan de estudios una formación práctica en este sentido.

Partiendo de la base de que en cada carrera puede variar y es muy complicado generalizar aspectos que, según las titulaciones son diferentes entre las diferentes carreras, lo que nosotros conocemos y nos transmiten los socios es que la enseñanza en la Universidad es una mera continuidad de lo que se ha ido haciendo a lo largo de la educación infantil, primaria, secundaria y bachillerato, en la que un profesor explica una serie de contenidos y los alumnos se limitan a copiar esa lección, a aprendérsela de memoria y a plasmarla tal cual en un examen. Es decir, se prima más la adquisición de conocimientos que la adquisición de una metodología práctica y técnica mucho más enfocada hacia el ámbito laboral.
Creemos que tras la finalización de los estudios universitarios es vital seguir preparándose mediante cursos, másteres, doctorados, etc. (universitarios o no) para adquirir unos conocimientos que nos preparen para dar el salto a la vida laboral.

Consideramos que la investigación no está para nada desarrollada en el ámbito universitario ya que, salvo raras excepciones, lo que se enseña es una investigación muy básica y muy tutelada por un profesor.

Creemos que deberían primarse la adquisición de técnicas sobre la adquisición de conocimientos por parte de los estudiantes, ya que eso puede ayudar al alumno a saber reaccionar ante posibles casos prácticos de la “vida real” o laboral.
Creemos que el futuro de la Universidad debería tender hacia la enseñanza de técnicas que ayudaran al alumno a ser más autónomo en su trabajo diario para conseguir un mayor desarrollo personal.

Sobre el futuro inmediato de la Universidad, parece un poco incierto en estos momentos. Hemos comparado las sensaciones de nuestros socios de más edad con aquellos que se iniciaron este año en la enseñanza universitaria, para intentar extraer una conclusión de los cambios que está sufriendo la Universidad, conociendo el punto de vista de quien está experimentando la novedad. La opinión generalizada es que la Universidad, tanto los profesores, como las instalaciones y otros medios, no están preparadas para acoger los nuevos planes de estudio, viéndose fundamentalmente perjudicados los nuevos alumnos, que en su mayoría se encuentran perdidos, sin saber cómo enfrentarse a esta nueva etapa de su vida. Aunque tal vez en un futuro, los docentes universitarios logren prepararse para este fin, y puedan llevar a cabo una formación correcta de los futuros estudiantes universitarios.

Nos gustaría que la enseñanza universitaria formara a los alumnos de una manera más técnica y les adentrara en el campo de la investigación, ya que sin I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) es difícil llegar a ser competitivo.

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