Economía solidaria: hacia un uso más responsable del dinero

¿Qué es el dinero?

El dinero, en sí mismo, no es algo bueno ni malo. Es tan solo un medio que nos sirve para organizar nuestra economía. Se trata de un medio de cambio, una unidad de valor, para poder intercambiar cosas, objetos, servicios… El sistema capitalista ha puesto al dinero en el centro, ha pasado a ser el fin en lugar del medio. El dinero es solo un papel, sin embargo, mucha gente muere por él.

Así pues, lo más importante es el uso que hacemos del dinero. No da igual que compremos una determinada marca de pantalones en vez de otra, porque tiene una serie de consecuencias que favorecen a unos y perjudican a otros. Pensamos que debemos ser consumidores críticos y responsables en nuestras compras, y también debemos serlo con el lugar que elegimos para guardar nuestro dinero.

¿Qué hacen los bancos y cajas de ahorro con nuestro dinero?

Un banco es una entidad privada que busca el mayor rendimiento financiero tanto para sus accionistas como para sus ahorradores. El afán por la “superrentabilidad” ha provocado que el dinero se mueva por el mundo a una velocidad de vértigo. En los últimos años, el crecimiento de las nuevas tecnologías ha provocado que el 90% del intercambio de dinero se haga por vía electrónica.

Si nos preguntamos cuáles son las inversiones más rentables, veremos que es perfectamente posible que la industria del armamento o las actividades de explotación que arruinan ecosistemas enteros estén recibiendo recursos financieros precisamente del dinero de nuestras inversiones.

Además, observando la historia de las cajas de ahorro, entidades que surgieron para facilitar el crédito a las personas con más dificultades económicas, nos percataremos de que se ha producido un fenómeno de “bancarización” de éstas. Han entrado en un juego cuyas reglas marcan los poderosos, y en el intento de no desaparecer del mercado, han aplicado políticas que primaban únicamente la rentabilidad social, al margen de sus negativas consecuencias sociales y medioambientales.

La Campaña Finanzas Éticas (FFEE)

Cada vez somos más las personas que nos preocupamos por dónde depositamos nuestro dinero. No nos importa tanto la rentabilidad económica, sino que buscamos la rentabilidad social y medio ambiental. Debemos comenzar a ser más coherentes con nuestras ideas, no tiene sentido que luchemos por la paz y la solidaridad y tengamos nuestros ahorros en una entidad que financia un conflicto armado.

setem campaña finanzas eticasDesde Setem, y con la colaboración de otras organizaciones, se han realizado diversas investigaciones para conocer dónde invierten nuestros ahorros, y hemos salido a la calle para denunciar determinadas prácticas de crédito e inversión de las entidades financieras. Así por ejemplo, BBVA y Santander han sido entidades denunciadas públicamente por sus inversiones en el negocio armamentístico.

La Campaña FFEE, a la vez que denuncia la responsabilidad del capital financiero en las vulneraciones de derechos humanos que se dan en muchos lugares, da apoyo a las iniciativas de banca ética y finanzas alternativas que están floreciendo por todo el mundo. Todas ellas con la transparencia como principio fundamental y con el objetivo de humanizar la economía poniendo el dinero al servicio de las personas.

La economía solidaria

Existe otra forma de hacer economía, y desde cada vez más asociaciones, colectivos, y organizaciones, se están cambiando las prioridades anteponiendo las personas al dinero. La economía solidaria trabaja para acabar con la injustica y la desigualdad que hemos generado en nuestra sociedad. Su objetivo es romper el círculo de poder y dominación en el que nos encierra y condena el afán desmedido de tener, de acumular riquezas.

La economía solidaria abarca muchos ámbitos, no se refiere solo a las finanzas. Hay muchas cosas que podemos hacer, únicamente necesitamos ganas y creatividad. En tiempos de crisis la creatividad se dispara, y un montón de iniciativas están surgiendo desde grupos de personas que quieren transformar la realidad.

La ciudad se llena de mercadillos de trueque, bancos de tiempo, monedas sociales, comunidades autofinanciadas, cooperativas,…y aunque parezcan pequeñas cosas, cambian nuestra forma de relacionarnos, y en consecuencia, pueden cambiar el mundo.

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