Carla Díaz, investigadora: Educación para la salud

Carla Díaz, becaria de investigación (o investigadora por resumir) del CNIIE (Ministerio de Educación).

La escuela ha sido invadida por los conceptos economicistas de calidad, inversión, transparencia… y con ellos han aparecido incontables pruebas externas que supuestamente miden nuestras competencias para mejorar nuestra preparación, pero, ¿ha visto alguien alguna pregunta que trate de abarcar la dimensión de la salud?

La Educación para la salud, según la OMS, está dirigida proporcionar la información necesaria para un examen crítico de los problemas de salud, y a responsabilizar a los individuos y a los grupos sociales en las decisiones que tienen efectos sobre la salud física y psíquica.

Es una herramienta esencial tanto para la prevención como para la promoción de la salud. Integrarla en la educación obligatoria permite alcanzar a toda la población, independientemente de su origen cultural o económico. La escuela puede convertirse en un factor compensador de las desigualdades de origen, o puede tirar la educación para la salud a ese gran cajón que supone el curriculum oculto, como está sucediendo.

http://www.aixena.es/wp-content/uploads/2016/06/Educación Para La Salud.jpg

Los últimos cambios legislativos nos llevan a una situación sin precedentes desde 1979: la educación para salud ha desaparecido como elemento fundamental del sistema. Nos plantean que entra dentro de la competencia científica, .

Dejamos de entender la salud como una realidad biopsicosocial en una dimensión práctica, para convertirla en un contenido que se estudia en asignaturas como biología en términos de ausencia de enfermedad.

Parece que se entiende que la escuela no es el lugar donde aprender sobre salud, pero las principales causas de muerte en España tienen que ver con elementos contextuales y estilos de vida, que los jóvenes deberíamos conocer, porque son evitables.

Además, en términos de costes sociales y económicos, las medidas preventivas son más ventajosas que las terapéuticas, como recomendó la Conferencia Europea de Educación para la Salud en 2002.

Negarnos la formación precisa a este respecto no sólo carece de toda ética, sino que atenta contra el artículo 43 de la Constitución. Parece que en toda esta neolengua que coloniza la educación cuando hablan de “calidad”, no se refieren a calidad de vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *